El domingo, cuando regresé de la iglesia, encontré que el teléfono de la casa no funcionaba (horror). Tomé mi celular y llamé a Ruth, que ya lo había notado, y me dijo: "Ya se lo reporté a la compañía; ahora es un sistema automático, antes hablabas directamente con alguien, pero bueno, cosas del modernismo". Lo cierto es que me quedé pensando qué hacían nuestros padres o abuelos; no había televisión, tel., solo en algunas casas.
Le hice el comentario a mi hijo.
Y me dijo
Por eso es que tenían tantos hijos, jejeje.
No, antes no se hablaba de planificación, pero seguí pensándola. Las niñas la ponían a tejer o a bordar, o el bellísimo punto de cruz.
Y los niños, pues supongo que canicas (bolitas) o gallitos, yoyos, que ya ni se ven.
También los muñequitos (algunos le dicen cómics, otros, poquitos). Me encantaba La Pequeña Lulú y mi abuela me lo compraba; a mi primo le compraban de Superman y de Tarzán.
Pero abuela no quería que yo los viera, dizque porque Superman andaba en calzoncillos y Tarzán en taparrabos, Dios mío.
Eso era calidad de crianza; si me viera ahora, jajajaja.
De todos modos, crecimos sanos de mente; también recuerdo que íbamos una vez al mes al cine. Las películas, aaaaaaaa, Miguel Aceves Mejías y esas películas sanas del cine de oro mexicano.
Las hermosas novelas de la radio: Tamacum, Los tres Villalobos, El derecho de nacer.
Y cuando las cosas llegaban a los besos, enseguida te mandaban a cepillarte los dientes.
Después, cuando iba a besar a alguien, siempre pensaba en el cepillo de dientes, jejejeje.
Pero eran tiempos mejores porque eran los míos; así dirán nuestros propios hijos y nietos.
Otra cosa: se caminaba a pie, así que menos calamidades de salud; conocías a casi todo el mundo. ¿Por qué te encontrabas con ellos y un sinfín de cosas más?
Si te acuerdas de las tuyas, déjamela saber; sería muy grato para todos.
Besos.
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