Poco a poco vamos pudiendo gozar las mieles de la vida, esas que en tiempos normales ni siquiera las hemos mirado: sol, aire, árboles, un banco de la calle, la calle misma…, cotas de bienestar público tan sencillas que las dábamos por supuestas y que esta maldita pandemia nos las ha robado de la noche a la mañana. Ahora las vamos recuperando paso a paso como si los profundos valores de la vida tuvieran un precio demasiado alto y hubiera que ir recuperando con precaución porque nuestros…
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