DNA LULIN Y DON PACO
Publicado en nov. 2 2007
Por Alida Gómez Mercado
Me mudé aquí a esta casa el mes de agosto de hace muchas décadas atrás.
Era muy joven.
Mis vecinos ya son personas mayores.
En su mayoría, jubilados.
Don Paco vino jubilado del ejército.
Treinta y tantos años viviendo en bases militares.
Sus hijos habían nacido en diferentes bases.
Solo tuvieron hijas.
Y decidieron criar como su hijo a un sobrino recién nacido.
Doña Lulio era buena en su crianza y en sus principios; don Paco, inmejorable, era un ser cándido, bondadoso.
Y muy servicial, igual que ella.
Pero a él se le notaba más.
Yo soy algunos meses más joven que la hija más pequeña de ellos.
Así que ella me trató como una hija más.
Cuando me mudé aquí.
Así, al cabo del tiempo tuve mi primer hijo.
Ella me ayudó, ufff……………………… \
Lo máximo que me enseñó fue a ponerle la fajita esa que se usaba para que el ombligo no se saliera.
A sacarle los gases (a los nenes, desde luego, que siempre Uds. piensan a su acomodo).
Aprendí a través de ella; se lo agradeceré mientras respire.
Me fue contando algunas cosas vividas.
Y todas eran buenas.
Menos que estando don Paco destacado en una base de Sudamérica, él tuvo un hijo con otra mujer.
Ella no se enteró hasta que él (don Paco) enfermó.
Y la comunicación que mantenía en secreto con el hijo que ya estaba mayor se cortó.
El hijo reconocido se dirigió a la administración de veteranos y le dieron información, ya que demostró que era su hijo.
Y además, en los récords aparecía la pensión que le descontaban mientras el muchacho fuera elegible.
Así el muchacho viajó a la casa de su padre. Según supe después, el joven se presentó a la casa de doña Lullim pensando que ella sabría de su existencia.
Doña Lulin lo recibió porque él le explicó que hacía tiempo no sabía de don Paco.
Más tarde, cuando don Paco llegó, el chico lo recibió y le pidió "la bendición, papá".
Como era natural, el viejo le dijo: "Dios te bendiga".
Lo que pasó después es largo de contar.
Pero les cambió la vida a los viejos.
Ya no eran los mismos; ella jamás perdonó. Él, quizás al notarla tan intransigente ante lo inevitable, comenzó como a pedirle que se olvidara del asunto.
Pero ella nunca cedió, qué pena.
Yo que los oía y los veía en sus desavenencias.
Él tenía una finca en el campo.
Y un DÍA, ya cansado, le dijo:
Me voy a vivir al campo, ya no puedo más.
Ella se quedó en su casa criando a los nietos.
Mientras sus hijas trabajaban.
Estaba ya diabética y con alta presión.
Su hija más pequeña se la llevaba para su casa los fines de semana.
Desde luego, si ella quería,
Yo me la llevaba para las tiendas.
o para algún sitio que me invitaban.
La quise mucho.
Aunque a veces discutíamos,
Murió en casa de su hija.
O no podía parar de llorar aunque lo intentaba.
Sentí un gran vacío, sentí que algo se me iba.
Dios te tenga en su gloria.
Doña Lulin. Murió un Día de los Padres, qué pena; Padres, que después les contaré sobre el viejo don Paco.
SuPaco. sentimiento de culpa aumentó;Su pensaba que al ella morir el DÍAaumentó; de las MadresDÍA era como un castigo.las Madres
Pero. busque lecturas sobre las coincidencias.Perocoincidencias.
Y nunca las acepto.
Con la terrible casualidad, él, el que murió años más tarde, el Día de las Madres.
Más. Más tarde les diré más; hay cosas bellas sobre más, mis queridos Doña Lulio y Don Paco.
Ya estoy en mi otoño. Pero no olvido; ojalá, y así fuera de verdad que así lo creo; ojalá nos encontremos de nuevo.
Besos, amigos.
Hablen con sus vecinos.
Olvídense del estacionamiento.
Y de los perros que ladran cuando no deben.
Y las hojas de los árboles que el viento arrastra.
Todo queda en el recuerdo.
¡Tienes que ser miembro de SECRETOS DEL ALMA para agregar comentarios!
Únete a SECRETOS DEL ALMA