EL APAGÓN
Sucedió en mi bella isla.
Algo de sopetón.
Nadie se lo esperaba.
Nadie lo imaginó.
Se fue la electricidad.
Con ella, otras cosas más.
Había preocupaciones.
Pero por otras razones.
La economía precaria
Que en todas partes las hay.
Pero la sabiduría divina
A cada cosa da su esquina.
No hubo revuelo en el pueblo.
Cada uno solucionaba.
Y de la economía.
Ya casi nadie hablaba.
Ahora alguien preguntaba.
¿Tienes estufa de gas?
Si no tienes, hecha para acá.
Lámparas de baterías
Muchas estaban agotadas.
Pero ese vecino amable
Traía algunas y ayudaba.
Muy poco con él hablabas.
De lejos se saludaban.
Porque todos trabajaban.
Muchos tenían sus plantas.
Los llamados generadores
Eran muy cuidadosos.
Por los llamados errores.
Esos tres días hubo banquete.
Se cocinaron los filetes.
Repartiéndolo a otros.
Seriedad cero, música.
Un radio casi agotado.
Se oía en algunos lados.
Siempre a la hora precisa.
Cuando daban las noticias.
Han pasado los tres días.
Y el ambiente ha cambiado.
Te brindan una sonrisa.
Cuando pasas por su lado.
La unión que hubo en el pueblo.
Me recuerda algunos dichos.
¿Qué decían algunos antes?
Cuando aún éramos chicos.
Al mal tiempo, buena cara.
También a lo hecho, pecho.
Al que a buen palo se arrima.
Y este para terminar.
No lo quería mencionar.
Puede ser que más de uno.
Al oírlo, se siente mal.
Pero mi abuela decía
Tanto nadar y nadar.
Ali
05:31 p.m. 25/09/2016
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