El año pasado por esta época llegamos casi a cero de incidencia acumulada. Se quiso entonces iniciar una desescalada con cierto orden pero que, a la vista de los resultados, terminó en desastre, con la curva de infección más alta de todas. Supongo que tuvo que ver la impaciencia, que ya empezaba a hacer mella en los ánimos, la ausencia de vacunas, para las que todavía faltaban algunos meses y la arrogancia propia de los buenos resultados aparentes, que pronto nos hizo ver hasta qué punto…
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