Ya he comentado más de una vez en esta tribuna que la añoranza de tiempos pasados no deja de ser una quimera, una máscara con la que muchas veces intentamos disfrazar el presente en momentos en que nos viene gordo, cuando la realidad es que somos incapaces de responder a los retos que nos ofrece la actualidad y tratamos de disfrazarlos en sueños del pasado. En educación, como en tantas otras cosas, cada día vamos mejorando con ligeros pasos adelante, con algunos hacia atrás, que de todo hay…
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