Son los últimos días de Agosto y aprovecho que mi ciudad, Granada, se encuentra con la gente en las playas, para pasearme entre los muchos huecos que la próxima semana se volverán a cubrir, una vez que cada mochuelo vuelva a su olivo. Los grandes almacenes, puntuales a la rentabilidad de sus negocios, ya tienen expuesto su verdadero Agosto que hoy se llaman libros de texto. Mi amigo Alfonso, responsable de la Librería Escuela Popular en otro tiempo cooperativa, me dice que en septiembre se…
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