No me voy a cansar nunca de insistir que, en educación como en tantos órdenes de la vida, no hay forma más idónea de optimizar las capacidades que encontrar el viento a favor de las capacidades personales y aprovechar el impulso que nos motiva a actuar siguiendo nuestras inclinaciones. De no ser así todo se convierte en una guerra sin cuartel, en una historia de desdichas y en unos resultados por el que se paga el precio de la amargura de vivir, que me parece excesivo en todos los casos. Me…
Continuar