Vuelos
No se han apagado mis sonrisas,
mis ganas de amar, aunque las distancias
sean miles.
Porque nacì soñando, que los sentimientos
permanecen ,aunque se abran mil heridas.
he llorado,
si,
he sentido que los muros se derrumban, cayendo en
mi cuerpo sus escombros pesados,
duros, como agujas de acero indomable.
He sentido que los caminos terminan, en encrucijadas
sombrìas,
no sabiendo, cuàl es la ruta de verdor maravilloso.
Apesadumbrado me he dormido, en los lechos
de la cruel desilusiòn.
Humedeciendo mi carne,
mi alma, que ha despertado observando los grises amaneceres.
Pero què sabio es el pensamiento ,de escalar
las cumbres altas.
Los bastiones salvajes, que se yerguen mas allà de los horizontes.
Quizàs mi alma,
quizàs mis deseos gigantescos, de traspasar el
designio que amenazaban mi vuelo.
Pero cuando, todo parecìa derrumbarse frente a mi mirada,
ha surgido, el heraldo de los augurios de nuevos tiempos.
Tù saludo,
tus buenas bendiciones, hasta que el anochecer imponga
su sentencia definitiva.
La noche se apresura para que no digan, que ha olvidado
su melodìa.
Has llegado,
has golpeado los maderos de mis puertas,
el melodioso,
buenos dìas amor,
buenos dìas corazòn.
No hay cabida para rendirse,
ni hoy,
ni jamàs,
ni por un minuto,
ni por los siglos.
Es tu amor,
es esa caricia, que baña mi pìel de perfumes suaves,
como las brisas de primavera.
Por eso,
por mucho màs,
ya no existe el desnudo material, de mi existencia.
Ya estas tù,
ya estas amor,
en mi vida,
en mi alma,
en todo lugar, donde las alas de mi alma, se extienden
para volar libremente.
Raul Filippi Peredo.
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