
En la equidad de mi entorno
El pensamiento no tiene medidas.
Debe abandonar ya la vieja caja.
Llena aún y nada, borró el tiempo.
Va pasando y las lágrimas brotando.
No sé qué espero; ya nada será.
Algo me rompe el alma.
Y nada cambia ya.
Siempre sabía esta memoria.
¿Qué haríamos nosotros sin ella?
La soledad jamás sería a ratos bella.


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