El error nos produce terror. También vergüenza y culpa. Bajamos
la mirada y nos reprochamos, no haber sido capaces de acertar de
escoger la opción correcta. Desde niños, hemos vivido en una
sociedad que premia el acierto y penaliza el error. Cuando nos
presentamos a un examen, si acertamos la respuesta sumamos
mientras que los fallos cuentan cero. El error, para nuestro
sistema educativo es estéril y vacío, nada se puede sacar de él.
¡Tienes que ser miembro de SECRETOS DEL ALMA para agregar comentarios!
Únete a SECRETOS DEL ALMA