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SECRETOS   DEL ALMA

Poemas y Relatos Reales o imaginados para deleite de todos

El enfado y el resentimiento, producen un impacto negativo
sobre nuestro cuerpo y mente, pues el rencor contra alguien,
repercute en uno mismo.
El enfado, causa estrés y tensión física, limita el pensamiento,
aumenta la presión arterial, la acidez de estómago, y la secreción
de adrenalina.
Todo lo contrario sucede al perdonar a alguien, puesto que se
se producen cambios fisiológicos y psicológicos.
Aparece una sensación de calidez y relajamiento que logra disminuir
la presión sanguínea.
Perdonar, no significa abandonar una causa, ser pasivo o blandengue.
Y aunque parezca que al perdonar fomentamos a la otra persona para
que siga comportándose de modo hiriente, en realidad, el 
que perdona, se hace un favor a sí mismo.

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Comentario de Emilio Dominguez Cortes el febrero 6, 2015 a las 5:05am

TOTALMENTE DE ACUERDO CON TODO LO EXPUESTO. 

UN ABRAZO AMIGA. 

Comentario de Emilio Dominguez Cortes el febrero 5, 2015 a las 4:10am

Erika, yo soy de la opinión que dependiendo de los hechos dolosos, no somos los más adecuados para perdonar a otras personas, Jesús lo dejó bien claro cuando pronunció aquella frase " el que esté libre de pecados que lance la primera piedra". Ahora bien, otra cosa distinta son las ofensas personales o los daños causados con intención o sin ella. En estos casos, por supuesto que podemos obrar de ese modo, pero en nuestro recuerdo seguirá instalada la acción con la finalidad de no olvidarla. Y que conste que eso no es rencor es tan solo precaución para no volver a incidir en el mismo error.

Un abrazo amiga

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