Una vieja máxima afirma que " odiamos en los demás aquello que odiamos en nosotros mismos". Los otros son un espejo y nos enfadamos con ellos por reflejar aspectos de nosotros mismos que no nos gustan. Cuando uno está libre de un defecto, es difícil que lo vea en el otro. En cambio, es muy común que quien denuncia un vicio esté profundamente aquejado de ese mal. Por ejemplo, las personas que se quejan de las críticas de otros, son las primeras en hacerlo. Tal vez por eso el Dalai Lama dice que "si realmente queremos aprender, debemos considerar a nuestros enemigos como nuestros mejores maestros.". Errar es humano ,perdonar es una acción encomiable".
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