Somos muchos los que solemos entender que sería muy conveniente vivir cada día como si fueras a escalar una montaña. Una mirada ocasional hacia la cumbre mantiene la mente objetiva, pero muchas escenas hermosas son para verlas desde otro punto de vista. Hay que subir con lentitud y de modo constante, para lograr disfrutar de cada momento y cada paso; y la vista de la cumbre servirá como el mejor clímax para el maravilloso viaje.
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