Cuando vayan mal las cosas, como a veces suelen ir, cuando tu camino te ofrezca solo cuestas que subir, cuando dispongas de poco haber pero mucho que pagar; y necesites sonreír aun teniendo que llorar, cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, debes descansar, pero nunca desistir. Tras las sombras de la duda. Ya planteadas, o sombrías, puede surgir el triunfo, y no el fracaso. Lucha en la brega. ¡¡Cuando todo esté peor, más debemos insistir!!
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