Es una verdad remarcable que, como nos pide la religión. "amemos siempre a los demás como a nosotros mismos" Y hacemos daño a los demás en la medida que nos lo hacemos a nosotros mismos. Solemos odiar a los demás, en función de nuestro propio odio. Somos tolerantes si lo somos con nuestros defectos. Perdonamos cuando sabemos perdonarnos. Estamos dispuestos a sacrificarnos por los demás cuando sabemos sacrificarnos por nuestra vida. Por consiguiente cuando nos enfadamos de forma desproporcionada con alguien, es muy posible que en el fondo estemos enfadados con nosotros mismos, sin apenas darnos cuenta de ello. La agresividad encubre un profundo sentimiento de fracaso con los objetivos vitales que se habían trazado..
¡Tienes que ser miembro de SECRETOS DEL ALMA para agregar comentarios!
Únete a SECRETOS DEL ALMA